Respeto y lealtad


     
   

Mi primer contacto con las artes marciales se dio en los años 70’s, en esa época en que se practicaba con fibra, con verdadera entrega, en pisos duros de cemento, recibiendo golpes y patadas sin protección,  cuando los moretones, las luxaciones, los esguinces  eran cosa de todos los días, cuando solo los más fuertes de cuerpo y de carácter seguían adelante con el objetivo no de poseer un grado más sino de aprender y ser mejores.  Por otro lado, también fueron los tiempos en que el maestro era eso precisamente: un maestro,  alguien que sabía guiar, motivar y  forjar verdaderos guerreros, por su parte, el alumno veía en el maestro un modelo a seguir, una persona digna de admiración y respeto, y esa es la clave, el respeto

Hace tiempo me encontré frente a varios posibles caminos y de todos ellos elegí el de las Artes Marciales, en esta senda he tenido la fortuna de recibir las enseñanzas de excelentes maestros a los que he admirado y respetado profundamente porque ha sido gracias a ellos que ahora estoy aquí, guiando a otros guerreros potenciales. Sin embargo las cosas no han sido tan fáciles pues durante mi vida ha habido encuentros y desencuentros, ganancias y pérdidas, alegrías y tristezas; maestros que ya no están, alumnos que no han sido lo suficientemente fuertes para seguir adelante, pero también maestros que siguen estando muy presentes y de quienes sigo aprendiendo más y más, y alumnos que continúan trabajando fuerte como en los viejos tiempos con gran dedicación y respeto. 

 

Ese trabajo continuo y constante, ese escuchar y comprender, ese aprender de los errores y confiar en la experiencia de nuestros maestros y trabajar con ellos para conservar la calidad de excelencia es lo que yo llamo lealtad. Pero la lealtad no se gana así como así, sólo puedes ser leal cuando crees, cuando confías, cuando sabes que siguiendo por ese camino lograrás tus metas. En mi familia eres bienvenido siempre y cuando te acerques con respeto pues con respeto serás tratado, llega de frente y muestra tu rostro, si deseas pertenecer  debes comprometerte y ser leal porque lealtad  encontrarás en mí.

 

Hoy me encuentro a la mitad del camino elegido y me siento tranquilo y satisfecho,  gracias a todos aquellos – maestros y alumnos – que han formado parte de esto que fue un sueño y ahora está convirtiéndose en realidad.


A todos ustedes mi respeto y mi lealtad.

  Osifu Sadoc Sierra Z.  
   
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