Deteniendo la agresión escolar


         

En algún momento la mayoría de nosotros enfrentamos algún bravucón durante la época escolar y pensando en esas situaciones me encontré con un texto que me demostró que en todas partes existen ese tipo de problemas y me hizo reflexionar.


Igual que muchos, yo también enfrenté una situación de agresión, imagina: “Corriendo por tu vida o para salvar tu integridad y el chico agresor tras de ti, tú sabiendo que te atrapará, te sientes perseguido y sin poder correr mas rápido, asustado y sin aliento. Te sientes humillado y avergonzado mientras corres. Sientes su aliento tras de ti y te empuja al piso, se monta en tu pecho y te golpea. Tu instinto de conservación te hace cubrirte pero, esta vez parece que será distinto pues al sentir un dolor tras de ti y te incorporas de repente empujando a tu agresor que cae lejos de ti, él se levanta y te observa desconcertado sin saber que hacer, finalmente decide retirarse dejándote parado ahí donde antes te había agredido.” Sonará simpático o circunstancial, pero muchos desearíamos que esto hubiera sucedido entonces, y es que aunque simple, este hecho detuvo la agresión. Lo cierto es que ahora es fácil ponernos a pensar que hubiera sido mejor enfrentar al agresor, avisar a la autoridad correspondiente, tratar de razonar con ellos, etcétera.


Muchos adultos piensan que “los chicos son solo eso…chicos” y que no hay que darle importancia a esas cosas ni perder el tiempo en ese tipo de razonamientos, sin embargo para los jóvenes que viven tales experiencias el problema es real. Al respecto, yo aun pienso que cualquier conflicto puede ser resuelto sin pelear usando lo que algunos llamamos “auto-defensa mental” que es una buena herramienta. Pienso que no solo podemos enfrentar un conflicto con habilidades físicas, también se necesitan otro tipo de habilidades, se necesita aprender “artes marciales mentales”, una forma de resolver el conflicto pacíficamente antes de llegar al nivel físico. Si alguien se acercara ahora y quisiera pelear ¿Sabrías como responder? ¿Qué harías? ¿Pelear? ¿Escapar? ¿Congelarte?

En algún momento no habrá remedio y tendrás que pelear, eso esta claro, pero de alguna forma continuarán tus problemas; si escapas te sentirás mal contigo mismo, de cualquier forma no se resuelve tu situación y congelarte tampoco la mejora.

En el Kajukenbo además de aprender artes marciales se puede aprender como evitar una pelea, lo que dejará de atemorizarte - o por lo menos no estarás tan asustado – porque tendrás la confianza de que sabes cómo defenderte, sabes de lo que eres capaz  y sobre todo sabes que no necesitas probar nada a nadie.
   

A continuación algunos aspectos referentes la “auto-defensa mental” que te ayudarán a evitar conflictos:
- Se sociable. Algunos chicos agresores necesitan ser admirados y respetados, solo intenta tratarlos como compañeros más que como enemigos.
 - Habla con el bravucón. Si eres hábil para hablar y convencer podrías evitar el conflicto. Si no estás demasiado enojado actúa amablemente. Usa una poderosa arma que posees, tu cerebro.
- Aléjate de los problemas. Evita los lugares que frecuenta el agresor, no te involucres en acciones o situaciones de riesgo.
- Usa el sentido del humor. Puedes tratar de convertir una situación tensa en una más relajada, pero no te burles del agresor.
- Usa trucos. Tu imaginación puede ayudarte a resolver el conflicto. Por ejemplo, pretende estar enfermo, finge un desmayo, dile que alguien vendrá por ti. Intenta engañarlo, pero sé convincente.
- Grita o pide ayuda. Un buen grito puede desconcertar y distraer al agresor por un momento y podrás alejarte.
- Auxíliate de alguna autoridad. Llama a algún maestro, policía, pariente o alguien que pueda ayudarte a evitar que el bravucón te lastime.
- Ignora el insulto. Si alguien te agrede verbalmente, ignóralo y dale por su lado. Si te sientes insultado deja que disminuya el enojo y olvídalo. Escucharas las agresiones pero da la vuelta y retírate, incluso si te llaman cobarde y tratan de molestarte para que te enojes solo ignóralos. Inténtalo y ve que sucede, nadie ha salido herido por haber recibido algún insulto.
- Rehúsa pelear. No intentes enfrentar el conflicto, retirarse es la forma de cerrar la posibilidad una pelea antes que inicie. El que sale mejor librado en las peleas es quien sabe prevenirlas.
- Toma una posición defensiva y enfrenta al agresor. Aunque parezca que esto se contrapone a lo que he dicho antes, a veces no tenemos más opción. Como último recurso podrías permanecer en una posición defensiva fuerte. Esto le indicará al bravucón que estás preparado para defenderte si te ataca, es muy probable que entonces desista pues por lo general no esperaba que te defendieras. Sin embargo también pueda ser que se enoje y quiera pelear, entonces es importante que en realidad estés preparado para hacerle frente. Así que antes de que decidas enfrentarlo debes pensar muy bien si esto es lo mejor que puedes y debes hacer.

Estas son sólo algunas recomendaciones, hay más soluciones o métodos para prevenir un conflicto. Quizás podrías hablar con amigos, familiares o tu maestro para que te sugieran otras.
Mi recomendación más importante es que consideres dos cosas:

  1. Aprende auto defensa mental para prevenir y resolver conflictos antes de llegar a lo físico.
  2. Aprende defensa personal física eso te dará seguridad y no tendrás que pelear, pero si tuvieras que hacerlo sabes que estarás preparado.

Mas vale saber y no necesitarlo que necesitarlo y no saberlo.

 
  Ricardo Castrejón C.  
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