DEFENSA PERSONAL PARA LA MUJER

   

Por Sifu Rosario Melgoza.

Hoy en día nuestro país está atravesando por una situación de violencia extrema que nunca antes había vivido, la delincuencia se ha incrementado notablemente en los últimos años y la seguridad es tema de todos los días. Aunque todos estamos en riesgo constante de ser agredidos,  siempre hay grupos más vulnerables, como es el caso de las mujeres.

 

 

 

Afortunadamente así como la violencia contra la mujer ha crecido, también nosotras cada vez tomamos mayor conciencia de la importancia que tiene el estar preparada para enfrentar una agresión. Es por eso que las escuelas de artes marciales cuentan entre sus filas cada vez a muchas más mujeres; hace algunos años el Arte Marcial era casi privativo del sexo masculino, incluso, cuando una mujer se sentía atraída a practicarlo era la misma familia quien reprobaba tal elección expresando que sería mejor que se dedicara al baile, a la gimnasia o a cualquier otra actividad menos violenta; la situación ha cambiado tanto que ahora es precisamente la familia quien impulsa a las mujeres a estudiar defensa personal.

 
   

Para ello, podemos encontrar muchísimas escuelas de Artes Marciales, tristemente, no todas cumplen con los requerimientos básicos de seriedad, honestidad y ética, de modo que si no hacemos una buena elección será fácil encontrarnos en un lugar donde prevalezcan las  malas palabras y la falta de respeto, donde se favorezca a ciertas alumnas porque son atractivas y/o donde el “instructor” mismo es quien acosa a las alumnas. Desafortunadamente esto no ayuda en lo absoluto a las mujeres en su objetivo, al contrario, las aleja aún más de las artes marciales.

 

En el caso del Jukensa Kajukenbo, estamos hablando de un Sistema creado fundamentalmente para la defensa personal en la calle por lo que pudiera  parecer  violento,  pero es todo lo contrario, sus fundamentos éticos y filosóficos enseñan que nuestro cuerpo es en sí un arma muy poderosa y por lo mismo debemos utilizarla con responsabilidad y siempre anteponiendo los valores humanos que nos harán actuar sólo en caso de tener la necesidad de defendernos y con la intensidad justa para no causar más daño del necesario.

Así, las mujeres, además de mejorar nuestra condición física, fortalecer nuestro cuerpo y aprender a golpear correctamente para defendernos de un golpe, un agarre, un ataque con arma,etc.,  también adquirimos seguridad en nosotras mismas. Es decir, la práctica constante y el entrenamiento adecuado nos permiten darnos cuenta de que tenemos la capacidad para defendernos de una agresión pues absolutamente  nadie tiene el derecho de agredirnos o lastimarnos. Además, esa seguridad adquirida modifica nuestra actitud en todos los ámbitos de nuestra vida y ese simple cambio de actitud nos hace menos vulnerables  a ser agredidas.

Jukensa Kajaukenbo es una excelente opción si estás dispuesta a cambiar tu vida.